• El juez Fermín Javier Villarrubia acerca el Código Penal a los jóvenes
  • La mayoría comete estos delitos por desconocimiento

Todo un clásico. Cumplir los 18 años se convierte para los jóvenes en un cambio considerable de estatus social. Es la edad legal para conducir, beber alcohol, votar, pero no todos tienen en cuenta que a partir de este momento, si se comete un delito, se puede ir a la cárcel.

Fermín Villarrubia es juez adscrito en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en la provincia de Málaga y actualmente está en el Juzgado de primera instancia número 20, además de miembro de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria y ha elaborado una guía para explicar el Código Penal a los que acaban de cumplir los 18 años. De forma divulgativa, pretende advertirles “cómo acciones a las que ellos aparentemente no dan importancia tienen una trascendencia penal que ni si quieran llegan a imaginar”, explica. Durante su experiencia en los juzgados de lo Penal ha visto como los jóvenes que llegan ante el tribunal suelen tener un desconocimiento general de las leyes y no consideran delito el hecho realizado.

La idea de esta guía para acercar a los jóvenes el Código Penal surgió  en una conversación. “Un amigo que es profesor de Bachillerato me comentaba que cuando sus alumnos cumplían los 18 años le decían que ya podían beber alcohol y él siempre respondía que también podían entrar en la cárcel“.

En total, Villarrubia expone una treintena de situaciones concretas típicas en estas edades y las consecuencias jurídicas a las que se enfrentan en cada caso. Cada uno de estos delitos incluye una breve explicación con lenguaje cercano a los jóvenes. De este modo hay ejemplos recurrentes de delitos como “pegar a tu novia, amenazar gravemente a tus padres, negarte a soplar en un control de alcoholemia o violar, agredir y abusar sexualmente de otra persona”, o incluso “tocar las tetas sin consentimiento o amenazar por Whatsapp a tu novia o a quien haya sido tu novia o pegarse con alguien aunque no necesite tratamiento quirúrgico”, así como las correspondientes penas.

Ell documento estaba concebido en su origen como un material para que este profesor lo utilizara en clase y dar a conocer a los alumnos que, por ejemplo, fingir el robo de un móvil para ocultar su pérdida es un delito o las implicaciones legales que tiene conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas. Porque matar a alguien sin querer conduciendo el coche o la moto bebido o a gran velocidad, es homicidio imprudente y puede ser condenado entre 1 y 4 años de cárcel (6 años si hay más de dos víctimas).

Abrir los ojos a los jóvenes

“La mayoría no son conscientes de la transcendencia penal que pueden tener estos actos. Hice una especie de tabla con los que más me había encontrado en sala como fruto de mi experiencia en lo penal. Está hecho con un ánimo pedagógico. Se trata de abrir los ojos a los jóvenes sobre los tipos penales más comunes”, afirma Villarrubia.

“Ante todo, hay que reconocer que la mayoría de los jóvenes de 18 años son muy serios y responsables, pero ninguno está libre de cometer alguna imprudencia que tenga consecuencias legales”, comenta Fermín Villarrubia. Además, el mal uso de las redes sociales también lleva aparejados problemas legales como el ciberacoso. El trabajo de este juez de Málaga es un buen modo de avisar a los que han entrado recientemente en la mayoría de edad que no todo vale.

Redes sociales de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria

El magistrado ha puesto a disposición de la asociación de Jueces Francisco de Vitoria esta guía para su difusión a través de redes sociales. “Esta asociación está haciendo mucho énfasis en acercar la justicia a los jóvenes. En líneas generales, los juristas pecamos de ser un ámbito cerrado y es interesante este tipo de proyectos divulgativos”, asegura.

La Asociación Judicial Francisco de Vitoria ya ha empezado a difundir este Código Penal para Adolescentes a través de sus redes sociales, página web y boletines digitales, además de incluirlo en las acciones formativas que esta asociación judicial realiza en colaboración con administraciones y centros educativos de varios puntos de España, como los programas 4º ESO+Empresa o Embajadores de la Justicia en Madrid y otras iniciativas similares en distintas comunidades.

Para la magistrada y portavoz de Francisco de Vitoria en Andalucía, Judith Sáiz, “es muy de agradecer que profesionales de la Justicia como este compañero se impliquen de forma tan desinteresada y comprometida para ayudar a concienciar a los jóvenes no sólo sobre la necesidad de respetar y cumplir las leyes, sino también sobre la importancia de un servicio público como la Justicia, que garantiza la convivencia y el progreso en una sociedad cada vez más compleja como la actual”.