La judicatura ya no teme la palabra ‘huelga’

  • A diferencia de las anteriores protestas, todas las asociaciones judiciales y fiscales se han unido
  • El 22 de mayo habrá protesta, con la misma base pero de distintos contornos
  • La carrera judicial pide despolitizar y agilizar la Justicia; todo un reto

La judicatura va camino de su cuarta huelga , una palabra que, poco a poco, se ha hecho un hueco en un colectivo que parecía tenerla prohibida. Si el Gobierno no da los pasos necesarios para despolitizar y agilizar la Justicia (como piden jueces y fiscales), el próximo 22 de mayo habrá otro paro general como sucedió en 2009. Desde entonces, a la vista está, nada ha cambiado pero esta huelga que ya está bullendo es diferente a la de hace nueve años. Tiene la misma base pero sus contornos son distintos.

Para empezar, ahora las cuatro asociaciones judiciales y las dos fiscales van a una lo que da a la protesta una solidez y una legitimidad arrolladora. Todas son convocantes. Todos sus miembros, cuestiones ideológicas aparte, se cobijan bajo un mismo paraguas, señal inequívoca del tremendo descontento que impera en la Administración de Justicia.

El 18 de febrero de 2009, fecha histórica por ser la primera vez que los magistrados decidieron colgar sus togas, había todavía muchos profesionales dentro de la carrera que tenían sus reservas a abandonar sus despachos por un día. Pensaban que la huelga no era compatible con el ejercicio de juez, que quizá no era responsable protestar así, que las cosas podían solucionarse de otra manera, que la visibilidad y el protagonismo de esa jornada a lo mejor no era necesario. Ni correcto. Pese a esto, el seguimiento fue del 70%.

Además, las cuatro asociaciones judiciales no lograron ponerse de acuerdo para ir todas a una. Cabe recordar que en la protesta de finales de 2009 (la segunda huelga) sólo convocó la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), de corte conservador, motivo por el que pasó algo más desapercibida. La tercera, en 2013, jueces y fiscales volvieron a hacer convulsionar el Ministerio.

Algo empezó a moverse. Nueve años después de aquello poco o nada ha cambiado. Las cosas siguen igual de mal: el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) continúa siendo un órgano desprestigiado por su politización y siguen sin crearse plazas de jueces que tanto se reclaman para que la Administración de Justicia funcione de manera correcta. Pero hay una diferencia muy importante. Esta vez sí, los jueces han perdido el miedo a la huelga. Irán todos. La situación es ya insostenible.

«Todo ha ido a peor. Sólo un ejemplo: Sólo hay cien plazas nuevas para jueces y fiscales en las oposiciones, lo que hace que estemos ante una situación bastante indigna. Hay mucho descontento sobre la falta de creación de juzgados o la tardanza del expediente digital y todo es porque no se ha invertido», reflexiona Pedro Viguer, decano de los jueces de Valencia y el portavoz de los decanos de España. Él fue uno de los impulsores de la primera huelga, la de 2009, y el primero en hablar alto y claro sobre los sótanos de la carrera, hasta entonces vetados a la opinión pública. Desde aquel momento su discurso no ha variado.

«El poder político quiere mantener cierto ámbito de influencia en el Judicial y eso hace daño a todos los profesionales . Los jueces y magistrados se están dando cuenta. Hay que diferenciar muy bien entre las cúpulas y los jueces y magistrados que todos los días hacen su trabajo en sus juzgados». Y añade: «Lo que no puede ser es la imagen de cercanía que se da con el poder político». La elección de los vocales del CGPJ también escuece.

«Hay una petición del Consejo de Europa de que al menos la mitad de los miembros sean elegidos directamente por los jueces», recuerda Viguer. «Es la mejor manera de alejarse de las influencias». En cuanto a las asociaciones, destaca su papel «necesario». «Es fundamental la unidad asociativa, incluso en países como Italia existe una única asociación para jueces y fiscales».

Jueces y fiscales van en serio. De hecho todos los miércoles a partir del próximo y hasta el 22 de mayo habrá pequeños paros para recordarle al Ministerio que la carrera no se olvida de sus reivindicaciones. Si no hay respuesta, habrá huelga. Los juzgados volverán a cerrar como en 2009 y en 2013 con la diferencia de que, esta vez, hay más cohesión.

Fuente: elmundo.es

PARA AJFV: Nosotros jamás hemos tenido miedo a la huelga. Somos profesionales, responsables y miembros de un Poder del Estado. Por respeto a nuestra Alta Función consideramos inconcebible que el Poder Judicial sea tratado como un poder de “segunda división”, con unas condiciones profesionales y estatutarias a disposición de los distintos socaires en la Carrera de San Jerónimo. Creemos en nuestra función, en la división de poderes, y en la necesidad de reforzar la imagen de independencia del Poder Judicial, iremos, por tercera vez en nuestra historia, a la huelga, conjuntamente con las otras tres asociaciones judiciales y las tres de fiscales. AJFV nunca ha tenido miedo ni lo tendrá a la palabra #huelga. Queremos una Justicia de Calidad, un Poder Judicial a la altura de los ciudadanos de este país, unos profesionales con los mismos derechos que los demás trabajadores y una remuneración que garantice su independencia, tal y como exige #GRECO. Llevamos décadas luchando por ello.

Noticias relacionadas: COMUNICACIÓN SOBRE LEGALIZACIÓN DE LA HUELGA