Un momento estelar en la Justicia de Madrid, por Antonio Viejo

Algunos conceptos de astronomía se utilizan al margen de esta ciencia para subrayar o resaltar acontecimientos que nada tienen que ver con los cuerpos celestes. Cuando se emplean estas metonimias la expresión «era galáctica» no se enmarca en la teoría del Big Bang sobre el origen del universo y pasa a nombrar al conjunto de jugadores que en otros momentos integraron la plantilla de un equipo de fútbol o los términos «conjunción planetaria», de la que se escribieron ríos de tinta, se distancia de ser una alineación de astros para designar una coincidencia de liderazgos políticos a ambos lados del Atlántico. Stefan Zweig escribió en 1927 catorce miniaturas históricas que consideraba instantes sublimes, raros e inolvidables de la vida y el arte y las agrupó en un libro, posiblemente el más famoso, que tituló Momentos estelares de la humanidad. Quizás, en estos días, estemos asistiendo a uno de esos momentos estelares… en la Justicia de la Comunidad de Madrid.

El viernes pasado se zanjó la crisis política abierta en Madrid al alcanzar Ángel Garrido, presidente en funciones desde la dimisión de Cristina Cifuentes, la mayoría absoluta de la cámara autonómica para ser investido presidente en primera vuelta con los votos del Partido Popular y Ciudadanos, con lo que ha pasado a convertirse en el sexto Presidente de esta autonomía. Desde el año 2015 formó parte del gobierno presidido por Cristina Cifuentes, del que era Vicepresidente, desempeñando la cartera multisectorial de Presidencia, Justicia y Portavocía.

En uno de estos sectores, el de Justicia, la Comunidad de Madrid asumió en julio de 2002 el traspaso de funciones y servicios que hasta entonces realizaba la Administración del Estado a través del Ministerio de Justicia para la provisión de medios personales, materiales y económicos necesarios para el funcionamiento de la Justicia.

Ni en el mandato de Cristina Cifuentes, ni en el de quienes la precedieron en la presidencia regional, se consideró que la gestión de esos medios de la Justicia de Madrid tuviera importancia bastante como para creación de una Consejería propia entregándose su gestión a una Viceconsejería, en ocasiones compartida con otros sectores, cuyas espaldas quedaban cubiertas por un Director o Directora General de Justicia. Ni siquiera esta última función, de perfil netamente técnico, ha sido desempeñada en exclusividad al ser simultaneada con la Dirección General de Seguridad por una misma persona durante un periodo del anterior gobierno.

Esa ausencia se ha hecho muy perceptible en los últimos años de crisis económica. La no cobertura tempestiva de plazas vacantes; la insuficiencia e inadecuación de infraestructuras judiciales, su dispersión y deficiente mantenimiento o la falta de otras nuevas -que ha llegado a impedir en el primer trimestre de este año la entrada en funcionamiento de los órganos judiciales de nueva planta- suponen un grave lastre para la Justicia de Madrid al que, desde mediados de 2016 y tras el incendio de un juzgado en Torrejón, se está tratando de paliar con una mayor dedicación y dotación presupuestaria.

El pasado jueves el candidato a Ángel Garrido pronunció ante la Asamblea el discurso de investidura como Presidente de la Comunidad de Madrid. Manifestó que la Justicia, como elemento fundamental tanto para la calidad de vida de los madrileños como para la salvaguarda de sus derechos ciudadanos, exige no solo sostener, sino incrementar el esfuerzo en atender a las necesidades que tiene tanto en materia de personal como infraestructuras y anunció, en primicia, la creación de una Consejería con dedicación exclusiva.

Esto último fue un instante raro, inolvidable y, de hacerse realidad, casi un momento estelar. Un primer paso para, en un futuro próximo, poner a disposición de los ciudadanos de esta Comunidad la Justicia de calidad que merecen.

* Antonio Viejo es juez decano de Madrid

Fuente: elmundo.es